Viajes Astrales

¿Sueños o Experiencias Extracorpóreas?

Los sueños son patrimonio de la mente durante el descanso del cuerpo físico, mientras dormimos. Al soñar se selecciona y se reorganiza la información recibida durante el día. Su objetivo es resolver cuestiones y conflictos (próximos en fecha), así como asimilar la información procesada. En este periodo de estado alterado de la conciencia, de sueño profundo, nuestro organismo descansa y se recupera e incluso se sana así mismo. Su energía vital se recupera. Pero... ¿Qué pasa con la conciencia cuando dormimos? La conciencia, el alma, el espíritu... también se recupera.

La conciencia, también definida como el EGO, el YO, no duerme. Simplemente no lo necesita, permanece en plena actividad. Permite y se ocupa de la recuperación y descanso de sus cuerpos a los que necesita para manifestarse en las condiciones que impone nuestro planeta. Para lograrlo se aleja del cuerpo físico un poco, o un mucho. La actividad que realiza y las experiencias que obtiene no siempre son recordadas y procesadas por el cerebro. En el mejor de los casos obtenemos una información fragmentada, pero no por ello deja de ser interesante y enriquecedora. Nos permite evolucionar. Los fragmentos recordados serán mayores a medida que la lucidez aumente. Facultad que logramos con entrenamiento y voluntad.

Este fenómeno que es popularmente conocido como Viaje Astral, Desdoblamiento, Proyección Astral, etc… Es sin embargo preferiblemente denominado por los investigadores y científicos como Proyección de la Conciencia, Experiencia Extracorpórea o extracorporal, EFC.

Es conocido desde hace milenios, pero no es propuesto como ciencia hasta 1981, con la publicación del libro "Proyecciones de la Conciencia" de Waldo Vieira. Su estudio se llama proyecciología.

Este término viene del latín; projectio, proyección; y del griego: logos, tratado. Por lo tanto es la especialidad de la ciencia que estudia el comportamiento y las experiencias de la conciencia fuera del cuerpo. Trata de dar explicación a todos los procesos de la conciencia libre, sin la mediación del cerebro y el cuerpo biológico.

Salir del cuerpo físico es un acto fisiológico universal que sucede con independencia de la edad, el sexo, creencias religiosas o políticas, clase social, cultural o étnica. Todos los seres humanos y algunos animales tienen estas experiencias, si bien, no con la suficiente lucidez como para recordarlas e incorporarlas a su memoria física, al cerebro.

No se debe confundir un viaje astral con un sueño y para ello numerosas investigaciones científicas ponen de manifiesto sus diferencias. Cararterísticas de los viajes astrales son:

  • La sensación de abandonar el cuerpo, ligereza, libertad.
  • Visitar lugares donde nunca se ha estado en estado de vigilia.
  • Definición diferente a la conocida de los colores o la materia.
  • Sentido acentuado de la realidad.
  • Sensación de formar parte activa de la escena.
  • Visión del propio cuerpo físico descansando.

La conciencia es el propio ego, el espíritu, el alma, etc… y necesita de otros cuerpos o vehículos para manifestarse, (como ya he apuntado anteriormente). Así podemos hablar del cuerpo mental, del cuerpo psíquico, del cuerpo energético y del cuerpo físico, (este último creemos conocerlo bien, ¿y los demás?). El conjunto de todos ellos lo denominamos holosoma y todos están encajados en el mismo espacio. Si bien, la física cuántica explica y demuestra este fenómeno que permite a varias materias o sustancias de distinta frecuencia ocupar el mismo espacio en el mismo tiempo, formando una unidad coherente.

Para practicar las experiencias extracorpóreas, EFC solo es necesario una fuerte determinación, mantener una vida ordenada, tener buen propósito y trabajar metódicamente. No debe pensarse que es una práctica peligrosa, nada más lejos de la realidad, si bien, para los iniciados todo el proceso puede resultar algo cargado de emociones, todo le resultará nuevo y en ocasiones, el retorno puede ser un tanto molesto. Nada que no se supere en un par de experiencias.

En cualquier caso, esta experiencia es altamente enriquecedora, muchos conceptos que tenía sobre la vida y la muerte, sobre la existencia como individuo o como grupo de evolución podrán no ser los mismos, simplemente los irá evolucionando y reorganizándolos para integrarlos en su vida cotidiana.

El desarrollo de una nueva conciencia ha comenzado. Más bien diría yo que ahora tiene conciencia de su propia conciencia. Está despertando.

Alberto José Sánchez

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Alberto José Sánchez Gracia
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