El Shamanismo

Ciencia o superstición

  La palabra Chamán o Shaman proviene del dialecto tungús de la tribu uroaltaicas de Siberia, aunque otra versión dice que procede de los Druidas de las tribus Celtas, que en aquel entonces fueron los que verdaderamente extendieron la palabra Druida y/o Shaman por casi todo el mundo conocido en aquella época.

Eran los médicos-sacerdotes tribales encargados de oficiar en ceremonias y ritos, curar a los enfermos y atender a todos los aspectos concernientes al bienestar espiritual del pueblo. No obstante eran muy poderosos ya que siempre permanecían al lado de los jefes de cada tribu, y eran consultados por estos ante cualquier duda, si debían mover el campamento, si podían atacar al enemigo, si podían salir de viaje en sus continuas conquistas, etc.

Los Druidas y/o Druidesas, ya que en aquella época tenían muy claro que no había diferencias de clases para impartir la sanación y la adivinación, fundaron desde su inicio escuelas donde enseñaban a “algunos” discípulos que se destacaban en todas las técnicas por ellos conocidas, ya que la base era que cuando una parte de la tribu saliera de viaje o quisiera establecerse en otro lugar para formar su propia tribu, se llevaban consigo al estudiante más formado y consagrado como Druida o Shaman. Éste al llegar al lugar donde se establecían fundaba una nueva escuela, y así continuaban no solo en la enseñanza, si no en proveer al mundo de personas particularmente capacitadas, enseñadas de una forma muy particular y sabiendo que eran, probablemente, clarividentes o videntes.

Al extenderse y llegar a América, se les llamó shamanes, sanadores, hombres medicina, etc. Siempre dependiendo de la forma en que la tribu veía a estos iniciados.

Dado que el Shamanismo no reconoce edad, genero, raza o religión, es asequible para todo el mundo. Los seres humanos somos una parte de la creación y el Shamanismo es la manera de comunicarnos con el Todo. Es una parte fundamental de nuestra herencia y, a pesar de que la conexión se haya debilitado por la vida moderna, todavía tenemos la habilidad de ponernos en contacto con la Tierra y la predisposición para hacerlo.

El Shamanismo es, esencialmente, un estado mental, una manera de ver la vida como un todo. El Shaman adquiere intuición y sabiduría al ponerse en contacto con otras partes de la creación y cuando recompone las fisuras que existen entre aquello que está separado. Tales divisiones puede ocurrir en cualquier lugar o dentro: dentro del Yo, en el interior de los grupos, entre las personas y su entorno, y así sucesivamente.

Lo que debe de aprenderse es a comunicarse con el espíritu, el de cada uno, a crear su espacio sagrado y visualizarlo, en conocer los diferentes soportes y símbolos y crear con ello su altar correspondiente, a elaborar un círculo de piedra o de arena, o simplemente un dibujo con tiza. A trabajar con algunas hierbas e inciensos, los ritos, a hacer ofrendas y conocer las herramientas correspondientes. En conocer el mundo de los sueños, trabajar con estos y modificarlos si es necesario. El viaje espiritual. Los animales de poder (Nagual o Tótem sagrado). El viaje para encontrar su Yo superior. Viajar para otros. Reconocer los Objetos de poder. Recibir un Símbolo, etc. Cuando uno considera que ha llegado a controlar y conocer todo eso, puede considerarse un Shaman, a partir de aquí debe de buscar a alguien en quien confiar y tenerlo como discípulo para enseñarle todo lo que él sabe, de forma que se asegura la continuación. Por tanto a la pregunta de si es CIENCIA O SUPERSTICIÓN , podríamos decir que es una forma de ser y de vivir, que dentro de los grandes conocimientos y posibilidades que posee, éste debe de ser modesto, sencillo y humilde, y aquí radica su grandeza.

Josep Salvans

 


Josep Salvans Parra
Alberto José Sánchez Gracia
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